UNA APROXIMACIÓN AL TAROT DESDE LA PSICOLOGÍA DE JUNG

Actualizado: 13 de jun de 2019



Una aproximación al tarot desde la psicología de Jung.

Cuando pensamos en Tarot Junguiano, es importante recordar que Carl Jung no dibujó ningún tarot. Jung, considerado como el primer psicólogo humanista, nos dejó uno de sus descubrimientos más importantes, la existencia del Inconsciente Colectivo, que ese es espacio donde está guardada toda la memoria de la humanidad y que hoy sabemos que se transmite a todas las especies de generación en generación en cada una las células.  A este espacio llamado Inconsciente Colectivo o ICC, se accede a través del mundo de las imágenes y símbolos, tales como los que se encuentran en las cartas del tarot y que nos muestra patrones de comportamiento los cuales llamamos arquetípicos, porque son un patrón tipo del cual otros objetos, ideas o conceptos se derivan.


Existen también otras formas de acceder al ICC, como son los sueños y los ejercicios de imaginación activa. Esta última puede ser propiciada por el estudio de las imágenes de las cartas y sus elementos; las imágenes suscitan o permiten que ese recuerdo ancestral archivado en nuestra memoria se active, ayudándonos en nuestro proceso de evolución y en la consecución de aquellas cosas que queremos lograr.


Decía Jung, que en la segunda mitad de la vida, con la llegada de los 40 o como resultado de una crisis, en algún momento,  el ser humano  se vuelve más espiritual y comienza el camino hacia la integración, es decir hacia la individuación. Este camino implica el reconocimiento de los aspectos negados de sí mismo y la aceptación todas esas partes, lo que le permitirá volver de nuevo a sentirse integrado, formando parte de ese Todo, del cual una vez salió para emprender el Viaje.


A través de las imágenes del tarot podemos darnos una idea de ese viaje que se inicia con El Loco, un personaje iluso e indiferenciado, que experimentará una serie de vicisitudes y acontecimientos, hasta llegar de nuevo al lugar su origen totalmente transformado, consciente de quien es y adonde pertenece.


Este proceso es cíclico, y es parte de muchos ciclos contenidos uno dentro de otro; y se inicia cada vez que emprendemos una nueva tarea o queremos alcanzar una nueva meta. No es un proceso circular que vuelve al mismo punto cada vez, sino en espiral, por eso cada experiencia nos sitúa en un escalón más arriba, cada experiencia es una oportunidad de evolución.


Contemplando las imágenes del Tarot de una manera sistemática y ordenada, podremos comenzar a sentir cambios y vivir experiencias que nos ayuden a conocer y/o reconocer partes de nosotros mismos relegadas u olvidadas, que nos ayudarán en nuestro proceso de crecimiento interior y nos conducirán en el proceso de individuación.


Autora: Helena Villalobos





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