
Cómo siempre el Loco es ese impulso interno que nos lleva a iniciar cualquier proyecto o camino nuevo. En este caso el Loco siente la llamada de la espiritualidad, las ganas de descubrir una mirada nueva y dar un sentido diferente a la vida. Necesita buscar, descubrir, experimentar esto le lleva a esta nueva aventura.

En este primer septenario se va descubrir a él mismo dentro del entorno familiar y social.
Con el Mago se da cuenta de la importancia del libre albedrío, está en sus manos elegir su camino. Reconoce todas sus habilidades y se da cuenta que lo que es arriba es abajo. Sabe que todo está en sus manos, él elige su vida y qué hacer con ella. Pero le falta experiencia, le falta acabar de reconocer sus habilidades, probarlas, trabajarlas, experimentarlas. Tiene que descubrir sus dones, aquello que le hace especial y único. Aquellos recursos que tiene que entregar en esta encarnación.
La Sacerdotisa que está mirando al Mago es la que puede ayudarle a reconocer en su interior sus habilidades, dones, sus retos y sombras que tendrá que superar. La Sacerdotisa le pide tiempo para estar con él mismo, de tranquilidad para escuchar su interior y para poder conectar con su intuición que le llevará a la vez a conectar con la espiritualidad innata que tiene todo ser humano.
La Emperatriz y el Emperador, representan la parte terrenal de cada uno. Nos invita a reconocer nuestro paso por este mundo. La Emperatriz nos ayuda a disfrutar y agradecer todo lo bueno y el Emperador a luchar para que no nos falte de nada en este mundo. Ambos personajes también representan a nuestros padres, que nos han dado la vida y nos han acompañado en este mundo.
El Sumo Sacerdote, representan todos los valores que hemos recibido de la familia, de la sociedad, nuestras creencias etc. Especialmente aquellas creencias y religión que nos ayudan a descubrir y reconocer nuestra parte espiritual.
Con los Enamorados descubrimos que la espiritualidad está directamente ligada al amor. Amor a uno mismo, a los demás, al entorno, etc. Pero los Enamorados también nos hablan de decisiones que tendrá que tomar el Loco para decidir si toma el camino espiritual, de qué manera, cómo y hasta qué nivel de implicación.
El Carro es ya la acción, en la cual el decide tomar y seguir su alma, seguir el camino espiritual, descubriendo su verdadero camino, escuchando la llamada. Ese camino que deberá realizar solo, descubrir por si mismo, fuera de la influencia de su entorno.

Las tres primeras cartas que encuentra en ese camino son cartas kármicas, son las pruebas del destino, que le ponen para que crezca, se conozca y se dé cuenta de lo que es el camino espiritual.
La Justicia es el karma en sí, la ley de la causa y efecto, que en función de lo que haya hecho hasta el momento, será lo que recibe. Pero la Justicia también nos habla del compromiso con la espiritualidad y la coherencia con nuestros actos. Es la necesidad de equilibrar nuestra parte terrenal y la espiritual.
El Ermitaño nos formula preguntas profundas ¿Cuál es el sentido de mi vida? ¿Qué he venido a aprender? ¿Hay algo después de la esta existencia? Estas preguntas nos llevan a investigar y a descubrir la Luz divina que todos llevamos dentro.
La Rueda de la Fortuna son las circunstancias que nos ayudan a crecer, las circunstancias que se nos repiten una y otra vez para que podamos entender y superar. Nos habla de la Rueda de la vida y de la muerte. Nos demuestra que hoy estamos arriba y mañana abajo.
Después de estas tres cartas kármicas, hemos descubierto lo fuertes que somos. La Fuerza nos ha demostrado que la verdadera fuerza está en nuestro interior. Nos ha enseñado a utilizar la inteligencia sobre los instintos, nos ha enseñado a domar nuestra parte animal y a acercarnos a comprender que somos algo más.
Para buscar este algo más de la Fuerza, el Colgado nos invita a parar, a meditar para encontrar nuestro verdadero camino espiritual, ese que dará sentido a nuestra vida. Sus pies hacia arriba son la brújula del alma que nos marca nuestro nuevo rumbo, ese rumbo que dará un vuelco a nuestra vida. Un vuelco verdaderamente espiritual.
Una vez hemos encontrado ese nuevo rumbo, esto nos lleva a hacer grandes cambios en nuestra vida. Con la Muerte nos damos cuenta que aquello que antes era importante para nosotros ya no lo es. Nos lleva a cambiar de manera de pensar y de valores, de maneras de hacer y de comportarnos y nos abre a nuevos caminos. Es aquí donde tomamos conciencia de la muerte física. Debemos dar valor a aquello que podamos llevarnos que no será nada material.
Esos cambios nos llevan a conectar con nuestra alma, la Templanza. Nos conecta con nuestra parte espiritual, y desde ahí con la capacidad de conectar con entidades superiores.

Pero las cosas en este camino no acostumbran a ser fáciles. El Diablo nos recuerda que por muy espirituales que seamos estamos atados a unas necesidades físicas que nos atan a este mundo terrenal. Estas necesidades, esta corporalidad o logramos espiritualizarla, agradecerla y cuidarla o si la llevamos a excesos nos esclaviza.
Si a nuestra corporalidad y a la vida en este plano no le damos un sentido espiritual y la llevamos a excesos es cuando aparece la Torre, que nos va a sacudir para que caigan esas creencias. Entraremos en crisis, al no encontrar el sentido de nuestra vida. Caeremos una y otra vez.
Llega un momento que nos rendimos humildemente a la Torre. La Estrella se rinde ante estas crisis, se da cuenta que es pequeña, se desnuda ante ella y ante el mundo. Una vez se rinde, todo empieza a fluir, ella puede sanar sus emociones. Empieza a fluir con la vida y con el universo.
La Luna entre la Estrella y el Sol, es la falta de luz que muchas veces nos conecta con nuestra sombra, con nuestros miedos e inseguridades. El miedo a lo desconocido, el miedo por no conectar con nuestra alma, el miedo a que no haya nada después de la muerte, la falta de sentido de nuestra existencia.
Pero la llegada del Sol, nos conecta con la Luz, nuestra conciencia que convierte los lobos de la Luna en seres humanos, nobles, que nos apoyamos, vemos la bondad del mundo. Nos damos cuenta que formamos parte de un sistema solar, que todo tiene un orden en la vida, que hay mucho más de lo que vemos.
Con el Juicio nos damos cuenta del sentido de nuestra vida, nos damos cuenta y somos concientes que hay algo más después de la vida. Nuestra vida tiene un propósito, un sentido solo tenemos que descubrirlo. Es aquí cuando nos reinventamos, resurgimos como personas con nueva conciencia.
El Mundo es la carta con la que culminamos nuestra vida, con la que encontramos nuestro lugar en el mundo. Estamos donde queremos estar, donde nos sentimos felices y llenos porque hemos descubierto quienes somos, nuestro propósito y lo hemos entregado al mundo. Esto nos hace sentir completos.
Este es una pequeña explicación sobre el camino espiritual del Loco. ¿Dónde estás tu?
Si deseas más información puedes verlo en nuestro canal Youtube
@EscolaMariloCasals , es el video que hicimos el 7 de agosto de 2025.
Recuerda, si deseas aprender tarot, esta es nuestra pasión.
Feliz semana y feliz Tarot 😊
Mª del Mar Tort i Casals
